Con la llegada de temperaturas por debajo de los cero grados Celsius, Nuevo León y el noreste de México se enfrentan a un posible aumento en la demanda de electricidad que podría desbordar la capacidad del sistema eléctrico, lo que incrementa el riesgo de apagones. Expertos advierten que, debido a la “capacidad topada” del sistema de generación en la región, la demanda adicional por calefacción podría no ser cubierta adecuadamente. Actualmente, el margen de capacidad en el sistema de generación de energía de Nuevo León es apenas del 12%, lo que deja poco espacio para cubrir un incremento en el consumo.
Además, el sistema de transmisión y distribución es otro cuello de botella, ya que no ha experimentado ampliaciones en los últimos años. A pesar de que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y otras autoridades del sector energético han tomado previsiones, expertos como Patricio Gamboa señalan que la infraestructura no será suficiente para satisfacer el aumento en la demanda eléctrica. Esto podría resultar en cortes de energía si la situación no se maneja adecuadamente.
El pronóstico de un nuevo frente frío, que podría generar temperaturas de hasta -3°C de lunes a miércoles, ha generado preocupación, especialmente por la posibilidad de que las lluvias y el congelamiento de la infraestructura afecten el suministro eléctrico. Este escenario recuerda a la crisis que vivió la región en febrero de 2021, cuando una masa ártica provocó la falla de sistemas de generación y transmisión, dejando a millones sin electricidad.