En los primeros días de la presidencia de Donald Trump, el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) realizó 308 arrestos de migrantes irregulares en varias regiones de Estados Unidos. Tom Homan, zar fronterizo del Gobierno, detalló que entre los detenidos había personas acusadas de crímenes graves, como homicidios y agresiones sexuales, incluidas violaciones a menores. Estos arrestos forman parte de una estrategia del Gobierno para reforzar las medidas de seguridad interna y cumplir con la promesa de un control más estricto de la inmigración.
La senadora republicana Katie Britt también subrayó que los arrestos se llevaron a cabo incluso en condiciones climáticas extremas. Aunque estas acciones fueron respaldadas por ciertos sectores que apoyan la postura de Trump sobre la seguridad, también suscitaron críticas de quienes consideran que estas políticas afectan a las comunidades migrantes y sus derechos.