El Gobierno de Colombia, encabezado por Gustavo Petro, aceptó los términos impuestos por Estados Unidos tras una breve disputa por la negativa del Mandatario colombiano a recibir vuelos de deportación de migrantes desde territorio estadounidense. La tensión surgió luego de que Petro desautorizara el aterrizaje de dos aviones militares, argumentando que los deportados debían ser tratados con dignidad. En respuesta, Donald Trump amenazó con aranceles de hasta el 50 % a bienes colombianos, la suspensión de visas y mayores inspecciones aduaneras.
La Casa Blanca, a través de su vocera Karoline Leavitt, anunció que Colombia aceptó la repatriación de migrantes sin restricciones, incluso en aviones militares. Aunque Petro mostró un video criticando el trato a migrantes deportados, el Canciller colombiano, Luis Gilberto Murillo, confirmó que se alcanzó un acuerdo para superar el “impasse”.
Pese a la aceptación de los términos, Trump mantendrá restricciones de visado a funcionarios colombianos y medidas aduaneras más estrictas para productos del país sudamericano. La Secretaría de Estado estadounidense reafirmó que cualquier incumplimiento adicional sería sancionado de forma inmediata.