Parque Mina de Oro

Toda una mina de oro para representantes del Gobierno del Estado representa el predio que se ubica en las calles de Matamoros y Escobedo, en el centro de Monterrey, junto al Congreso del Estado.
La cosa es que ese terruño no llega ni a 2 mil metros cuadrados, y ya van dos veces que construyen parques en ese sitio, de la mano de las organizaciones civiles allegadas al empresariado de Nuevo León.
Hace tres legislaturas el Congreso y esas organizaciones civiles, con dinero oficial, le invirtieron más de un millón de pesos para construir el parque, costo muy elevado para el baldío tan chiquito.
Ahora, los representantes del Fideurb decidieron reconstruirlo, para lo cual destinarán, aunque usted no lo crea, hasta siete millones de pesos, no manchen, ¿pues qué van a hacer?
Pura transa.
La Operación Enjambre

En el estado, la raza del PRI y del PAN tienen miedo al doble filo que puede tener la famosa “Operación Enjambre” que implementó la presidenta Claudia Sheinbaum a su llegada al gobierno federal.
Este operativo es utilizado para investigar, combatir y encarcelar a funcionarios públicos que se pasen de lanza con la corrupción, y sobre todo que estén coludidos con la maña, alias, el crimen organizado.
Los priistas tienen miedo que se aplique aquí, pero con fines político-electorales, porque ya ven que el gobierno empezó encarcelando a autoridades morenistas, y la cosa es que creen que pueden seguir con priistas o panaderos acercándose la elección.
Así es que pónganse truchas y no anden de transas ni de malandros.
¿Es en serio?

El secretario del Medio Ambiente de Nuevo León, Alfonso Martínez Muñoz, alias el Doctor Mañas, ya no haya a quién echarle la culpa de la contaminación, para sacarle la vuelta a las empresas y a las pedreras, al inicio del presente gobierno, dijo que había que verificar vehículos.
Luego, se le fue a la yugular a la Refinería de Pemex al acusarla de ser la responsable de todo, luego a los alcaldes, y ahora, de manera increíble, culpa de la polución del pasado fin de semana a una supuesta nube de polvo proveniente de otra región del país.
Es decir, no son las pedreras en Santa Catarina las que emiten partículas menores a 10 micras, tampoco los predios que se desmontan a diario, que estudios añejos señalan que son en promedio cuatro hectáreas al día, las que se desmontan para crecer la mancha urbana.
Tampoco son las construcciones que hay en la ciudad, ni los cientos de traslados de arenas ni cementos en camiones, sin humectar el producto, es la nube viajera, la que contamina, que descubrimiento.