El Papa Francisco permanece internado en la clínica Gemelli de Roma desde el 14 de febrero debido a una bronquitis que derivó en una doble neumonía. Aunque su estado de salud ha mostrado mejoría, el Vaticano informó este jueves 28 de febrero que el pontífice sigue en reposo y bajo estricta observación médica. A pesar de su condición, ha podido retomar algunas actividades dentro del hospital, como la oración en su capilla privada, pero los especialistas insisten en la necesidad de varios días más de estabilidad clínica.
Debido a su recuperación, el Papa no podrá presidir la misa del Miércoles de Ceniza el próximo 5 de marzo. En su lugar, el cardenal Angelo De Donatis, Penitenciario Mayor, encabezará la celebración que marcará el inicio de la Cuaresma. La ceremonia comenzará en la iglesia de San Anselmo en el Aventino, seguida de una procesión penitencial hacia la Basílica de Santa Sabina, donde se realizará el rito de la bendición e imposición de la ceniza.
El estado de salud del pontífice, de 88 años, generó preocupación en los últimos días, luego de que la Santa Sede lo describiera como “crítico pero estable”. Sin embargo, el informe médico más reciente indica que la insuficiencia renal detectada ha remitido y su recuperación avanza conforme a lo esperado. Esta es su hospitalización más prolongada hasta la fecha, lo que ha reavivado especulaciones sobre una posible renuncia. Mientras tanto, fieles de todo el mundo continúan elevando oraciones por su pronta recuperación.