La sesión de la Comisión Permanente del Senado terminó de manera caótica este miércoles 27 de agosto, cuando los senadores Alejandro Moreno, del PRI, y Gerardo Fernández Noroña, de Morena, protagonizaron un altercado físico frente a sus compañeros legisladores. Los hechos se registraron al concluir los trabajos del segundo receso del primer año de la LXVI Legislatura, mientras se entonaba el Himno Nacional. La disputa comenzó por la exigencia de los priistas de que se permitiera una ronda de intervenciones de todos los grupos parlamentarios antes de finalizar la sesión.
Las cámaras del Canal del Congreso, que transmitían en vivo, captaron el momento en que Moreno y Fernández Noroña se lanzaron manotazos y jaloneos. Durante el incidente, la senadora Dolores Padierna intentó calmar a Noroña, pero fue empujada por Moreno. Además, un legislador con playera verde trató de interponerse entre ambos, pero fue derribado por el priista. Noroña buscó retirarse del enfrentamiento, mientras Moreno lo siguió intentando golpearlo. Otro senador, identificado aparentemente como Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla, trató de contener a Noroña jalándole el saco mientras éste intentaba abandonar la Mesa Directiva.
Tras el altercado, Fernández Noroña calificó la agresión como un acto de violencia inaceptable y responsabilizó a Moreno. “Al terminar la Sesión Permanente, el porro violento de ‘Alito’ Moreno agredió de manera brutal a Emiliano, trabajador del Senado. Me niego a compartir curul con un violento peligroso: ‘Alito’ debe ser expulsado”, expresó el legislador. La escena generó amplio debate y rechazo en redes sociales, donde usuarios criticaron la falta de control en la Cámara Alta y demandaron sanciones contra los involucrados. Este incidente ha reavivado la polémica sobre la conducta de los senadores en pleno ejercicio de sus funciones y la necesidad de reforzar las normas de seguridad y respeto en el recinto legislativo.
El Senado aún no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre el enfrentamiento ni sobre posibles sanciones, mientras que la grabación del altercado sigue circulando ampliamente, evidenciando la tensión política que persiste entre los distintos grupos parlamentarios. El hecho marca uno de los episodios más violentos en los últimos años dentro del órgano legislativo mexicano.

