La Secretaría de Energía (Sener) anunció este jueves un paquete de medidas más estrictas para el transporte y distribución de gas LP, derivadas de la explosión registrada el pasado 10 de septiembre en el Puente de la Concordia, que hasta el momento ha cobrado la vida de más de 31 personas. La titular de la dependencia, Luz Elena González, informó que se publicarán en el Diario Oficial de la Federación las nuevas normas NOM-EM-006-ASEA-2025 y NOM-EM-007-ASEA-2025, enfocadas en reforzar la seguridad en este sector.
Entre las disposiciones más relevantes, se establece que las empresas transportadoras deberán presentar un dictamen anual de mantenimiento de sus unidades ante la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA). Este requisito sustituye el esquema anterior, donde se confiaba en los reportes internos de las compañías. A partir de ahora se realizarán pruebas visuales internas, de presión hidrostática en recipientes y verificaciones físico-mecánicas de los vehículos. Además, organismos como la SICT, la Comisión Nacional de Energía (CNE) y la ASEA llevarán a cabo inspecciones conjuntas para verificar permisos, seguridad de contenedores y registros vehiculares.
En materia tecnológica y operativa, todas las pipas deberán estar equipadas con sistemas de geolocalización GPS y gobernadores de velocidad, supervisados desde un centro de monitoreo. Los conductores, por su parte, tendrán que acreditar capacitación teórico-práctica en seguridad industrial y manejo de gas LP, bajo un estándar certificado por el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (Conocer). “Antes solo se hacía una inspección visual y se confiaba en las empresas; ahora habrá pruebas técnicas, monitoreo satelital y control de velocidad en todas las unidades”, explicó la presidenta Claudia Sheinbaum.
Las empresas contarán con un plazo de cuatro meses para cumplir con la normativa. Quienes no lo hagan serán sujetos a sanciones y multas. Asimismo, se implementará un sistema de códigos QR obligatorios que deberán portar todas las unidades, lo que permitirá a autoridades como Sedena o Transporte verificar en sitio permisos y registros.
Con estas medidas, el Gobierno federal busca reducir los riesgos de accidentes graves y garantizar que el transporte de gas LP, históricamente realizado en pipas privadas, se lleve a cabo bajo mayor control y supervisión. “El gas LP siempre se ha transportado en pipas; lo que cambia ahora es que habrá más inspección y regulación”, concluyó Sheinbaum.

