El estado de Nuevo León enfrenta una crisis alarmante de maltrato animal, pues el 2025 ya se posicionó como el año con más carpetas de investigación abiertas por crueldad contra animales domésticos en toda su historia. Con apenas diez meses contabilizados, la Fiscalía General de Justicia estatal reporta 254 delitos, cifra que supera ampliamente los registros de años anteriores y que refleja un incremento del 76.4% respecto a 2024, cuando se contabilizaron 144 casos en el mismo periodo.
Las estadísticas muestran que agosto, septiembre y octubre fueron los meses más críticos, con 53, 36 y 32 denuncias respectivamente, marcando un récord histórico al superar los 30 casos mensuales de manera consecutiva. Desde que este delito comenzó a registrarse en marzo de 2016, nunca se había alcanzado un nivel tan elevado. En total, desde esa fecha hasta octubre de 2025, se han acumulado 1,161 delitos de maltrato animal en la entidad, lo que significa que solo en este año se concentra más del 21% de todos los casos registrados.
El panorama es devastador: mientras en 2016 apenas se contabilizaron 14 casos, la cifra ha crecido de manera sostenida con picos de 225 en 2023 y ahora con 254 en apenas diez meses de 2025. La escalada de violencia contra los animales refleja un problema social que exige atención urgente. Autoridades locales han advertido que el fenómeno no solo implica un grave daño a los seres vivos, sino que también está vinculado a patrones de violencia más amplios dentro de las comunidades.
La situación ha encendido las alarmas en organizaciones de protección animal y en la sociedad civil, que demandan acciones más contundentes. Aunque recientemente se aprobó castigar con hasta cuatro años de cárcel la crueldad animal en Nuevo León, los números demuestran que la aplicación de la ley y la prevención aún son insuficientes. El reto para las autoridades será frenar esta tendencia y garantizar que los responsables enfrenten consecuencias reales, mientras se promueve una cultura de respeto hacia los animales.
El 2025 pasará a la historia como el año más violento para los animales en Nuevo León, un récord que no debería repetirse y que exige respuestas inmediatas para evitar que la crueldad siga creciendo sin control.

