Un grupo de madres de familia acudió al Congreso de Nuevo León para solicitar la creación de una partida presupuestaria obligatoria que garantice una verdadera inclusión de niñas y niños neurodivergentes en las escuelas públicas de educación básica. Señalaron que las necesidades son urgentes y que muchas familias enfrentan situaciones insostenibles por la falta de recursos, capacitación y apoyo dentro del sistema educativo. “Las autoridades deben informarse y atender estas necesidades reales e inmediatas”, expresó Laura Acosta, una de las representantes.
La propuesta ciudadana busca fortalecer la educación inclusiva mediante la ampliación de recursos humanos y materiales para las Unidades de Educación Inclusiva, los Centros de Atención Múltiple y el Instituto de Educación Socioemocional. El objetivo es ofrecer atención especializada, acompañamiento y apoyo emocional tanto a estudiantes como a docentes y familias, además de asegurar que las políticas de inclusión no dependan de presupuestos variables o inciertos.
Entre los puntos planteados se incluyen capacitar a los maestros en derechos humanos, inclusión y educación especial; mejorar la coordinación con dependencias como Salud, DIF y Movilidad; y adaptar la infraestructura escolar bajo principios de accesibilidad y diseño universal. También solicitan materiales didácticos accesibles —como Braille, LSM, pictogramas y tecnología asistiva—, campañas de sensibilización y transporte accesible para estudiantes con discapacidad. Con estas acciones, las madres buscan una educación verdaderamente inclusiva y equitativa para todos los menores del estado.

