El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, fue acusado por autoridades federales de Estados Unidos de presuntos delitos relacionados con el narcotráfico y uso de armamento. La acusación fue presentada por Jay Clayton y el titular de la DEA, Terrance Cole, quienes señalan al mandatario por conspiración para importar narcóticos, posesión de ametralladoras y dispositivos explosivos, así como conspiración para el uso de este tipo de armamento.
De acuerdo con el documento, en la investigación también figuran otros ocho funcionarios de alto nivel en Sinaloa, quienes presuntamente habrían colaborado con el Cártel de Sinaloa para traficar drogas hacia Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses aseguran que los implicados participaron en una red “corrupta y violenta” dedicada al envío de fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina, además de brindar protección, información confidencial y apoyo operativo a la organización criminal a cambio de millones de dólares.
El expediente también señala que Rocha Moya habría recibido apoyo de la facción conocida como “Los Chapitos” durante su campaña a la gubernatura, comprometiéndose presuntamente a proteger sus operaciones. Según la acusación, este grupo habría intervenido intimidando a rivales políticos, mientras funcionarios involucrados facilitaban las actividades ilícitas. De ser hallado culpable, el mandatario podría enfrentar una pena mínima de 40 años de prisión hasta cadena perpetua.

