Una intensa lluvia de apenas 30 minutos desquició la movilidad en la zona metropolitana de Monterrey, donde se reportaron vehículos arrastrados, viviendas inundadas, vialidades cerradas, semáforos apagados y afectaciones en las operaciones del aeropuerto.
Entre los puntos más afectados estuvieron Manuel L. Barragán, Paseo de los Leones y la Carretera a Laredo, particularmente en el cruce con Sendero. Las autoridades también restringieron la circulación en el paso deprimido de Garza Sada, a la altura del Parque Canoas; Fidel Velázquez y Barragán, así como en la conexión de Pinos a Santa Bárbara, en Escobedo.
Uno de los incidentes de mayor riesgo ocurrió frente a la Estación Talleres del Metro, en Aztlán y Apolo, donde la corriente arrastró un automóvil hasta dejarlo atorado contra una columna. Óscar y Diana, de 25 y 34 años, consiguieron salir por las ventanas y subir a la estructura para resguardarse. En San Bernabé, otra persona fue auxiliada después de que su vehículo quedó atrapado en Nepenta y Cenizo.
La tormenta también sorprendió a comerciantes de un mercado rodante de la Colonia San Gilberto, en Santa Catarina. El agua que descendió del Cerro de las Mitras arrastró a tres personas y alrededor de 10 puestos. Paralelamente, fallas eléctricas dejaron semáforos fuera de servicio en Guadalupe y Juárez, aumentando el congestionamiento.
Las condiciones meteorológicas obligaron además a detener durante casi una hora los aterrizajes y despegues en el Aeropuerto Internacional de Monterrey. La magnitud de los daños, pese a la corta duración del aguacero, reabrió los cuestionamientos sobre la capacidad del drenaje pluvial metropolitano.
