La propuesta de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales en México ha generado expectativa en el mundo laboral, pues podría modificar los esquemas de descanso de los trabajadores. Dependiendo de cada empresa, los empleados podrían optar por dos días de descanso con jornadas de ocho horas, tres días libres con turnos de 10 horas, o incluso laborar menos horas diarias con solo un día de descanso.
Más allá de la redistribución del tiempo de trabajo, expertos señalan que esta medida busca mejorar la salud y productividad de los empleados. Un estudio global reveló que reducir la jornada disminuyó el estrés en un 43 % y el agotamiento en un 71 %, lo que impacta positivamente en el bienestar físico y mental de los trabajadores.
Aunque aún no se ha implementado oficialmente, la iniciativa abre el debate sobre la flexibilidad laboral y la posibilidad de mejorar la calidad de vida sin afectar la competitividad de las empresas. En caso de aprobarse, la negociación con los empleadores será clave para definir el mejor esquema de trabajo y descanso.